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Cómo dejar de ser un paquete al ‘Overwatch’ y otros FPS multijugador: hablamos con tres profesionales de los eSports

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Jugar al 'Overwatch' o al 'Battelfield 1' online es un ejercicio de autocontrol, sobre todo cuando por más que uno lo intenta no logra mejorar demasiado en estos y otros muchos juegos. Parece que alguien siempre tiene más puntería, es más rápido e incluso te ve (o te oye) llegar antes de que tú te des cuenta de lo que está pasando. Lo que es cierto con estos juegos es válido también para otros muchos títulos, sean FPS o de estrategia, y uno llega a preguntarse si el problema no estará tanto en su forma de jugar, sino en cómo juega a nivel hardware. ¿Influye un mejor monitor, gráfica, ratón, auriculares o conexión a internet? ¿Realmente podemos ser mejores invirtiendo en estos elementos? Varios gamers profesionales nos lo aclaran. ¿Cómo juegan los gamers profesionales? El mercado de los PCs orientados a los videojuegos parece estar viviendo una segunda juventud en los últimos tiempos. Ocurre desde luego en el segmento de los portátiles gaming que ahora son casi comparables a los PCs más potentes gracias a la llegada de las NVIDIA GeForce GTX 10x0, pero es que el sector de los componentes y periféricos también está más movido que nunca. De izquierda a derecha, Lastwolf, Jandro, y LinePro. Parte de esa fiebre por todo lo que rodea al hardware dedicado al gaming la tenemos en el éxito arrollador de los eSports, una disciplina que ha transformado ese sector —muestra de ello es nuestra publicación especializada, Xataka eSports—, profesionalizándolo y haciendo que para muchos jugones haya opciones de que su afición se convierta también en algo con lo que ganarse la vida. Para llegar a tal objetivo, no obstante, es necesario tener un nivel en estos juegos al que pocos pueden llegar. Es evidente que la práctica en esos juegos es la verdadera clave, pero ¿pueden mejores componentes influir en el resultado final? Para responder a esta pregunta hemos contactado con tres profesionales del mundo de los eSports: André "Lastwolf" Costa (@LastwolfLoL, League of Legends, Movistar Riders), Alejandro "Jandro" Fernández-Valdés (@jandrofvp, League of Legends, Movistar Riders) y Ivaylo "LinePro" Krasimirov Kolev (@ivo_kk, Overwatch, Laser Kittenz), que han ido desgranándonos qué componentes son los más importantes según su opinión. Recordad que para estos profesionales el objetivo no es el de obtener la mejor experiencia visual posible, sino la que proporcione la máxima fluidez para esas sesiones de gaming en las que "más bonito no es mejor". Tarjeta gráfica: lo importante no es la resolución Uno de los primeros componentes en los que uno piensa al tratar de mejorar su equipo de gaming y mejorar su propia experiencia al jugar es la tarjeta gráfica, que es la que permite que los títulos se muestren a mejores o peores resoluciones y con mejor o peor fluidez. Aquí hay factores clave como la resolución a la que jugamos, el nivel de detalle y, claro, la tasa de fotogramas por segundo que obtenemos. Cuando aumentamos resolución y nivel detalle solemos tener como desventaja el hecho de que se reduce la tasa de FPS, algo que perjudica la fluidez durante el juego. Para Lastwolf la gráfica es importante porque "tanto los FPS como los gráficos , siempre vas a necesitar una tasa de FPS alta, mientras que el tema del detalle gráfico depende más de a qué juegos estás jugando". Jandro coincidía e indicaba que "una gráfica potente te permite tener una calidad gráfica óptima sin que se resientan los FPS". Para LinePro la elección de tarjeta gráfica que uno compre depende del tipo de juego al que quiera jugar. Aunque obviamente cuanto más mejor, también revelaba algo curioso: "yo personalmente juego siempre con los gráficos en bajo [nivel de detalle], así consigo siempre el máximo de FPS y evito detalles del juego que solo pueden distraer la vista a la hora de jugar". Esa opción permite además ahorrar en tu presupuesto, porque si no necesitas un gran nivel de detalle podrás acudir a soluciones algo más asequibles sin perder fluidez en el juego. Además, si puedes sacrificar nivel de detalle ganarás en FPS, algo importante precisamente ahora que hablamos de otro apartado muy relevante en este ámbito. Monitores, ni ultrapanorámicos ni curvos Las últimas tendencias en cuanto a monitores dedicados al gaming los separan en varias franjas en las que entran en juego características como su soporte de frecuencias elevadas, de tecnologías como AMD FreeSync o NVIDIA G-Sync o de las resoluciones y formatos (ultrapanorámicos, curvos) que han hecho que aquí los aficionados a los videojuegos en el PC tengan un amplio margen de maniobra. Para nuestros protagonistas la elección de un monitor debe estar completamente orientada a las altas frecuencias, sin más. Lastwolf comentaba que "no me gustan nada los monitores curvos", mientras que Jandro coincidía una vez más: "Lo único verdaderamente importante es que sea una pantalla de 144Hz, lo demás está más relacionado con gustos propios, sobre todo en lo referente a resolución". LinePro lo tenía aún más claro, y de hecho descartaba temas como la resolución porque según él "jugar en 4k competitivo es una tontería". Para él la diferencia está en esa frecuencia de refresco: El monitor gaming que necesitas para jugar tiene que ser un monitor plano, de 24 pulgadas y de 144hz. Más de 24 pulgadas es una pantalla muy grande y cansa mucho la vista, y los 144hz son 100% necesarios para alguien que quiera dedicarse a esto profesionalmente. La mayor diferencia a la hora de jugar no la vais a encontrar ni en el raton ni en el teclado ni en los cascos ni en ningún otro lugar. No hay nada que se note más que pasar de 60hz a 144hz. La diferencia es abismal. Todos ellos descartaron también esa tendencia a los monitores ultrapanorámicos, que no parecen aportar ventaja competitiva alguna. En todo caso imponen más trabajo a la gráfica y al procesador, puesto que hay que mostrar más información en el mismo tiempo. Los monitores curvos tampoco aportan nada a ese juego competitivo según estos profesionales, que en ningún momento comentaron si ese juego 4K en el que tanto insisten muchos fabricantes de gráficas es relevante. El monitor ultrapanorámico de 49 pulgadas Samsung CHG90 es absolutamente impresionante, pero puede que no sea la mejor opción para sesiones de gaming más... "competitivas", o al menos eso indican nuestros expertos. De hecho la norma parece clara: en muchos títulos se juega a 1080p porque lo que se busca es fluidez máxima, y precisamente en ese sentido la capacidad de contar con un monitor con soporte de 144Hz marca la diferencia. En este mismo ámbito quisimos preguntar a nuestros protagonistas por la importancia de las tecnologías FreeSync y G-Sync, y tampoco la consideraban crucial. Como explicaba Jandro, "básicamente te permiten sacar auténtico provecho a la calidad de tu monitor para que la gráfica se resienta menos", y ni LastWolf ni LinePro apreciaban diferencias al usar o no usar dichas características. El procesador ayuda mucho, pero el overclocking está sobrevalorado Aunque son las tarjetas gráficas las encargadas de hacer buena parte del trabajo en los juegos, el procesador sigue siendo esencial en este ámbito, sobre todo porque tener un procesador potente ayuda a obtener mayores tasas de FPS (fotogramas por segundo). Ni LastWolf ni Jandro se pronunciaron al respecto, pero LinePro indicaba que "es muy importante tener un buen procesador para poder llegar a los máximos FPS posible", y aunque reconocía no ser un gran experto en estos componentes, sí que explicaba que nunca había hecho overclocking. La práctica de forzar la frecuencia del procesador —algo que los fabricantes cada vez ponen más fácil— no parece muy popular al menos entre nuestros protagonistas, porque ninguno de ellos mencionó que esa opción añadiera mejoras realmente relevantes. Aunque puede ser interesante para sacar más provecho de nuestro micro, también puede requerir —si queremos exprimir al máximo esa capacidad— sistemas de refrigeración especiales que aumentan el coste final del equipo. Teclado, cuestión de gustos, pero los mecánicos se imponen Los teclados gaming que nos venden los grandes fabricantes de periféricos en este segmento se suelen caracterizar por el uso de interruptores mecánicos (los Cherry MX en sus distintas variantes siguen siendo la referencia para muchos) y por otras características como el soporte de macros o el soporte del llamado key rollover (anti-ghosting), que permite medir cuántas pulsaciones de teclas se pueden registrar a la vez sin que la pulsación de la primera "haga desaparecer" las de las siguientes pulsaciones. Laswolf nos comentaba cómo él tiene claro que entre tanas opciones "los teclados mecánicos con cable son obligatorios para jugadores profesionales, ya que los teclados inalámbricos tienen más latencia comparados con los que van por cable". Jandro de hecho destacaba que "Nadie usa teclados inalámbricos porque en general dan muchos problemas y suelen responder peor. Los teclados mecánicos se notan ya que la respuesta es más rápida". LinePro también iba en esa línea, y afirmaba que "tan solo puedo recomendar un teclado mecánico porque la diferencia se nota". En cuestión de tipos de interruptor "la cosa ya depende de lo que busque cada uno". El soporte anti-ghosting, apuntaba además Lastwolf, es también crucial para los jugadores profesional, ya que si esas pulsaciones no se registran "te pueden costar la partida". No escatiméis en el ratón Es otro de los puntos clave para nuestras sesiones de gaming, y como en el resto de los casos se ha desarrollado toda una industria alrededor de los ratones, que ofrecen distintas resoluciones, tipos de sensores, números de botones o sistemas de pesos para adaptarlos a cada jugador de forma aún más personalizada. En los juegos de estrategia como League of Legends, nos comentaba Lastwolf, "no necesitas más de dos botones, y los pesos y resolución dependen de cada uno". Este jugador no está convencido de que los sistemas de pesos aporten una diferencia fundamental, por ejemplo. Eso sí, "como en el caso de los teclados", destacaba, "los ratones con cable son obligatorios, ya que son más rápidos que los inalámbricos y nunca tendrás que preocuparte por si el ratón se queda sin batería". Jandro insistía en este punto también y afirmaba rotundamente que "nadie usa periféricos inalámbricos para competir", añadiendo que "lo demás es mucho a gusto del consumidor dentro de la gama gaming". LinePro se extendía en su respuesta porque "el ratón lo considero lo segundo más importante después del monitor". Aunque el sistema de pesos no es imprescindible —"si lo incluye, eso sí, mejor"—, sí nos hablaba de cómo los botones pueden ser muy útiles para macros preconfiguradas. Por ejemplo, él usa 2 en Overwatch, "uno para activar el micrófono y el otro para el golpe cuerpo a cuerpo". Aquí este jugador profesional de Overwatch iba más allá con sus consejos y además de recomendar un ratón con cable —aunque reconoce que a veces juega con uno inalámbrico porque el cable le suele molestar— apunta a un periférico adicional: un mouse bungee, un pequeño dispositivo que sujeta bien el cable para que no esté dando tirones. También quisimos preguntar a nuestros expertos sobre las alfombrillas, que teóricamente garantizan mejor deslizamiento y precisión para ese periférico. Para Lastwolf las alfombrillas "aportan mayor confort a la hora de mover el ratón, obviamente el tejido influye en cómo se mueve el ratón, pero al final todo es cuestión de preferencias personales". Jandro también apoyaba el uso de una "alfombrilla especializada" y no acudir al tradicional "apoyo del ratón en una hoja de papel", mientras que LinePro comentaba que para él no solo es necesaria, sino que hay que elegir "la más grande posible". Aquí también apuntaba detalles peculiares, como que "los bordes estén tejidos porque si no siempre acabas abriendo la alfombrilla en dos por el borde porque está rozando con tu muñeca". La sensibilidad del ratón, factor muy personal También relacionado con el ratón está la sensibilidad del mismo, con dispositivos que permiten un amplio rango de resoluciones que pueden resultar confusas para los usuarios. Lastwolf, jugador de LoL, explicaba que para él la sensibilidad es una cuestión personal, y él usa 1800DPI en este juego pero indica que "en los FPS la gente usa menores DPI, pero todo depende de a lo que estés acostumbrado. Jandro explicaba que "la sensibilidad adecuada te la da tu capacidad de reacción mano-ojo y depende completamente del jugador, pero es vital". Por su parte LinePro explicaba que la sensibilidad "depende del juego al que juegues. En un shooter necesitas la sensibilidad algo más baja. Yo recomendaría que esté siempre entre 400 y 800 PDI". Pero de nuevo incidía en ese factor tan personal, sobre el cual añadía otra apreciación interesante: No hay sensibilidad adecuada, es la que mejor se ajuste a ti y con la que más cómodo te sientas. Lo importante es que no saltes píxeles. Lo que quiero decir con esto es que, si tu sensibilidad es más alta de lo que debe ser, cuando gires de un lado a otro, el ratón va a saltarse algunos píxeles los cuales serán imposibles de apuntar, y lo importante es que no ocurra eso para que tengas la máxima precisión posible. Hay diversos tutoriales en YouTube para juegos específicos — entre los FPS destacan por ejemplo PUBG, CSGO, Overwatch, 'Battlefield 1'— que permiten ayudar a configurar esa sensibilidad de la forma más adecuada para cada uno, pero como explicaba en ese vídeo "general" que mostramos realizado por 'No Aim No Gain', lo importante es que es estemos a gusto con esa sensibilidad. Auriculares: cuando uno es capaz de jugar "a ciegas" Hay ciertos tipos de juego en los que el sonido del juego aporta mucho más que un mero acompañamiento aditivo con música o efectos. En juegos de estrategia como League of Legends los efectos de sonido pueden no ser tan relevantes —pero sí ayudan, desde luego—, pero en FPS como 'CSGO', 'Overwatch' o 'Battlefield 1' uno casi puede jugar a ciegas si cuenta con unos buenos auriculares. Es por esa razón por la que solo quisimos preguntarle a LinePro por este apartado, y nos confirmó esa apreciación. "Para mí es importante tener un buen sonido. La mayoría de la gente no le da un buen uso, pero para jugadores que vienen de Counter Strike pueden literalmente jugar solo con el sonido". De hecho LinePro, que también juega a LoL, explicaba cómo unos buenos auriculares también son muy útiles en ese juego, y que características extras como el soporte de emulación 7.1 permite también diferenciar mejor los canales de sonido y de dónde provienen esos efectos para anticiparse a la acción. Conclusiones: todo ayuda, pero lo importante es el jugador Estas entrevistas con jugadores profesionales han dejado claro que lo que venden los fabricantes de componentes de gaming y lo que realmente importa para lograr ventajas competitivas en el gaming puede ser muy distinto. De hecho sorprende ver cómo tendencias como los monitores ultrapanorámicos, las resoluciones 4K o prácticas como el overclocking son muy poco importantes para los expertos que hemos consultado. De hecho las conclusiones en la elección de componentes apuntan a componentes que a menudo no tienen que ser lo más de lo más. Un buen monitor plano con soporte 144Hz, un buen ratón y teclado (con cable) y una tarjeta gráfica decente (pero no necesariamente la más ambiciosa del mercado) son más que suficientes si nos acostumbramos a jugar a 1080p y sacamos partido de una tasa relativamente alta de FPS. Mucho más importante que la resolución (jugar a 4K) es la fluidez, y es ahí donde el soporte de frecuencias 144Hz parece para estos gamers profesionales clave absoluta. Eso también nos permite destacar que frente a esa búsqueda de la fluidez máxima está, por supuesto, la búsqueda de la experiencia visual más llamativa y atractiva posible. Puede que jugar en 4K en un monitor ultrapanorámico y curvo de 49 pulgadas no sea lo óptimo para estos gamers, pero desde luego la sensación de inmersión puede ser también mayor y más impactante. Lo importante, como siempre, es que el que juega esté a gusto, tanto si prefiere fluidez sacrificando "espectacularidad", como si prefiere esa experiencia tan llamativa que ofrecen esos periféricos de última hornada y en la que la calidad gráfica y el formato importa incluso más que el propio fondo. Hay además algunos elementos adicionales que no hemos mencionado pero que también pueden influir en esa experiencia de juego: los tipos de memoria para PCs y portátiles o incluso la propia conexión a internet (un ping bajo es clave en partidas online, por eso hay que tratar de conectarse siempre a servidores cercanos) son algunos de esos aspectos, pero la esencia del artículo se extiende también a esos campos. De hecho mucho más destacable es comprobar que al final todos estos elementos, aunque puedan ayudar marginalmente a que juguemos mejor ("tengamos más opciones de ganar al rival", si queréis entenderlo así), son casi accesorios, porque lo importante, como dicen los propios gamers, es el jugador como tal. Practicar, practicar y practicar, o como indican en Reddit aprovechando el conocido meme, "git gud". Ya sabéis. A jugar. En Xataka | Así son los PCs de sobremesa y portátiles gaming en 2017: jugar en 4K y a 144 Hz es el reto También te recomendamos Creative Sound BlasterX H7, análisis: no hace falta pagar mucho para tener unos buenos auriculares gaming Razer Blackwidow Chroma v2, análisis: este teclado mecánico para gamers es mucho más que luz y color Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? - La noticia Cómo dejar de ser un paquete al 'Overwatch' y otros FPS multijugador: hablamos con tres profesionales de los eSports fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

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Rumanía, el país europeo con las mejores conexiones a internet: así lo han logrando

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Es habitual que cuando salen los rankings de los países con mejores conexiones a internet del mundo veamos en el top a países asiáticos, como Singapur, Hong Kong o Corea del Sur. Lo que nos ha llamado la atención es el quinto puesto, ¿Rumanía? ¿Cómo se ha colado en ese puesto, con 104 Mbps de media, el país del este de Europa, segundo del viejo continente en el ranking solo por detrás de Islandia? A Islandia le favorece ser un país en el que la mayoría de sus habitantes se concentran en un reducido número de ciudades, fácilmente cableables, pero en el caso de Rumanía no hay tanta concentración de habitantes. La clave del caso que nos atañe está en la voluntad de pequeños emprendedores, que ante la lentitud del operador histórico se lanzaron a tirar cable y fibra entre fachadas, para construir pequeñas redes locales que luego conectaron a internet. La primera constitución de Rumanía data de 1991, pero incluso siendo ya un estado democrático al país les costó mucho desarrollar sus redes de telecomunicaciones. No fue hasta el año 2005, uno después de integrarse en la Unión Europea que el operador incumbente, Romtelecom, lanzó las primeras conexiones de ADSL. ¿Qué provocó esa tardía llegada de la primera gran red de ADSL? El florecimiento de operadores de tamaño tan reducido que a veces solo llegaban a cubrir una manzana. Si Mahoma no va a la montaña... Foto: Pixabay A partir de finales siglo XX y principios del actual, un gran número de emprendedores del país decidieron dar el paso de construir sus propias redes locales, ante la desidia y la lentitud del operador tradicional. El cable o la fibra, porque fueron inteligentes y decidieron renunciar al par de cobre, se empezaron a ver por los cielos de numerosas ciudades rumanas, porque incluso a día de hoy la mayoría de los cables no están soterrados (lo que también abarataba con creces los despliegues). Sin grandes inversiones, se iban conectando vecinos entre sí, que compartían su música o jugaban entre ellos con conexiones directamente simétricas. Entonces llegó la explosión de internet y con las redes locales ya construidas solo era necesario conectarlas a un punto de acceso para que todos los usuarios pudiesen acceder a internet. Estamos hablando de que actualmente sigue habiendo registrados más de 700 operadores para un país que no llega a 20 millones de habitantes. El siguiente gráfico, extraído de un extenso análisis de la ITU sobre el caso rumano, explica muy bien cómo era la situación de las conexiones a internet fijas en Rumanía allá por 2006: Conexiones a internet en Rumanía en 2006, comparadas con la media europea y países de su entorno Es muy curioso y llamativo, aunque sabiendo ya la razón no tanto, que mientras hace 11 años el 83% de las conexiones de los países europeos eran de xDSL, en Rumanía el ADSL solo representaba un 9%, por el 40% del cable y la mayoritaria fibra, con un 51%. Y todo paradójicamente gracias a la lentitud del operador incumbente, que dejó un precioso y valiosísimo hueco para que pequeños operadores hiciesen su agosto. Ocho euros por 1 Gbps simétrico La situación actual de internet en Rumanía tiene luces y sombras. Sólo alrededor de la mitad de los casi ocho millones de hogares tienen una conexión fija a internet contratada, ya que fuera de las grandes ciudades sigue habiendo zonas sin fibra, porque al igual que ocurre en cualquier otro país es mucho más barato desplegar redes en áreas con alta densidad de población que en entornos rurales. Aun así, el gobierno rumano ha impulsado las conexiones móviles como sustituto en aquellas zonas sin cobertura de fibra, todo con la mira puesta de cumplir con el objetivo fijado desde Bruselas de que todo europeo deberá poder conectarse a internet a un mínimo de 30 Mbps y la mitad a al menos 100 Mbps. Pero entre las conexiones fijas, el reparto de intervalos de velocidades al primer semestre de 2017 es el siguiente: Velocidad Hogares conectados Entre 2 y 10 Mbps 420.000 Entre 10 y 30 Mbps 600.000 Entre 30 y 100 Mbps 620.000 Más de 100 Mbps 2.940.000 Datos obtenidos de la web de estadística de ANCOM, regulador rumano de las telecomunicaciones. ¿Como es que pudiendo elegir entre conexiones de fibra de distintas velocidades y precios los rumanos se decantan por conexiones de más de 100 Mbps? Solo tenemos que acudir a la web de RCS&RDS, uno de los mayores operadores del país, para ver una oferta imbatible: 1000 Mbps de descarga y 500 Mbps de subida por 8,43 euros al mes. Los 100 Mbps simétricos son poco más baratos, 6,05 euros concretamente. Y ojo, que las conexiones móviles tampoco son mucho más caras, con el mismo operador se puede contratar 20 GB por 5,36 euros. Obviamente en este punto podemos hablar del salario medio de un rumano y lo que le supone de ese sueldo pagar la conexión respecto a un español. Según las estadísticas de 2015, en Rumanía el salario medio está en 571 euros (en 12 pagas) por lo que ocho euros al mes es un 1,4% de ese sueldo. En España el sueldo medio es de 2.226 euros al mes (también en 12 pagas), por lo que una de las conexiones de fibra más baratas (los 50 Mbps de Lowi por 30 euros al mes) se llevan el 1,34% del sueldo, una cantidad cercana a la de Rumanía. El precio de 1 Gbps en Rumanía supone un porcentaje similar de sueldo medio que 50 Mbps en España Cada uno puede sacar sus conclusiones, se podría decir que a Rumanía le vino bien que el principal operador fuese lento a la hora de desplegar redes, pero el caso rumano no deja de ser un caso de éxito de pequeños emprendedores y de la comunidad, que ante el abandono de grandes multinacionales supieron salir adelante por sus propios medios. En Xataka | ¿Puede una red metropolitana de fibra a 10 Gbps resucitar una ciudad? También te recomendamos Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? ¿Qué implicaciones tiene la nueva regulación sobre la fibra de Movistar? Así de malos (o de buenos) son los routers que te da tu operadora - La noticia Rumanía, el país europeo con las mejores conexiones a internet: así lo han logrando fue publicada originalmente en Xataka por Mikel Cid .

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Un bitcoin ya vale 20.000 dólares, sólo ha necesitado 19 días para doblar su valor

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"Un bitcoin equivale a 10.000 dólares" es lo que decíamos el pasado 28 de noviembre. No importa los temores a que sea una burbuja ni tampoco importa que un hackeo provoque el robo de 63 millones de dólares en Bitcoin, el valor de la moneda virtual sigue creciendo de forma exponencial y ya ha llegado a los 20.000 dólares por bitcoin. ¿Falta mucho para que toque techo? Mientras algunos vieron venir esta situación e invirtieron en su momento, otros lo están descubriendo tan sólo estas semanas. Es la única explicación posible para tratar de entender por qué sube tanto el valor del bitcoin. Su precio se está duplicando cada vez más pronto, de los 2.500 dólares a los 5.000 dólares se tardaron tres meses. De los 5.000 dólares a los 10.000 dólares ha necesitado un mes y medio. Y ahora, con algo menos de 20 días ha sido más que suficiente para pasar de 10.000 dólares por bitcoin a 20.000 dólares por bitcoin. Evolución del valor del Bitcoin durante 2017. La locura (o fiebre) por el bitcoin está provocando estos récords. Nació en 2009 como una alternativa para la economía mediante una estructura descentralizada, no esta bajo el control de ningún regulador y supera cualquier previsión. Si a principios de año no superaba los 1.000 dólares, ahora su valor es 20 veces mayor y aún no ha acabado 2017. Mientras unos advierten otros invierten Este ascenso meteórico provoca multitud de debates y divide a expertos y no tan expertos: ¿burbuja o futuro? Lo cierto es que hay tantas razones y argumentos para verlo como una burbuja como razones y argumentos para verlo como la moneda del futuro. En todo caso, quien más se está beneficiando de esto no es tanto el que invierte como el intermediario. Las casas de cambio, los mineros y las empresas que venden hardware dedicado para minar no dan abasto. Mientras que otras divisas están atadas a valores tangibles u organizaciones gubernamentales, el Bitcoin se mueve por la confianza depositada por parte de los usuarios. Prácticamente su valor no se ve afectado por la economía de un país, además la atención por parte de medios y usuarios no hace más que incrementar su valor. En definitiva, lo único que puede hacer que el Bitcoin pierda valor ahora mismo es la pérdida de confianza (prohibición por parte de las autoridades, ataques y robos, pérdida de interés...). Y de momento se está produciendo todo lo contrario. Más información | CoinMarketCapEn Xataka | Asombro y expectación con un bitcoin que ya vale 10.000 dólares También te recomendamos El Bitcoin ya consume más energía que más de 130 países del mundo Llega la compra-venta de criptomonedas a Revolut: bitcoins sin salir de la app del banco Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? - La noticia Un bitcoin ya vale 20.000 dólares, sólo ha necesitado 19 días para doblar su valor fue publicada originalmente en Xataka por Cristian Rus .

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Fui a Japón a un campeonato de ‘Magic’ en su edad de oro y acabó siendo una de las experiencias de mi vida

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Cualquier gamer, nerd o persona informada sabe lo que es 'Magic: El Encuentro', el juego de cartas coleccionable con casi tres décadas a su espalda que contribuyó a que el gaming, tanto online como offline, sea lo que es hoy. Digan lo que digan, si Richard Garfield no se hubiese inventado el juego, concebido como filler o entretenimiento entre juegos con más chicha, no existirían (o no serían iguales) 'Hearthstone' ni prácticamente ningún juego actual que implique construcción de mazos (hola, LCGs). También es posible que ser gamer profesional fuese una utopía. Porque, efectivamente, uno de los puntos fundamentales para el crecimiento pujante y sostenido de 'Magic: El Encuentro' es el juego competitivo, coordinado por la DCI (Duelists' Convocation International), una organización perteneciente a Wizards of the Coast (la empresa que fabrica Magic) y que viene a ser el equivalente jugón a la ATP del tenis. Cada jugador debe tener un “carnet de jugador” expendido por la DCI, hay un ranking mundial, árbitros oficiales, reglas de competición, sanciones y, claro, torneos de todos los niveles, desde pachangas de tienda a eventos profesionales. Una partida de Magic actual Es ahí específicamente, donde está la chicha. El circuito profesional de 'Magic' tiene como máxima expresión los Pro Tours, campeonatos a los que sólo se accede por ranking o mediante clasificación y en los que se reparten premios por valor de 250.000 dólares. Actualmente, y desde hace unos años, se celebran cuatro Pro Tours anuales. Aunque hay otros campeonatos “grandes”, como Gran Prix, Campeonatos Mundiales etc, el Pro Tour sigue siendo el torno de torneos en 'Magic'. Desde que se celebrase el primero en 1996, el Pro Tour ha sido el territorio deseado para jugadores de 'Magic' de todo el mundo. En él se han vivido victorias memorables, derrotas humillantes y se ha forjado el star system de jugadores profesionales en el que todo magiquero deseaba por convertirse. Esta es la historia de como quien escribe estas líneas vivió su primer (y único) Pro Tour. Hace mucho tiempo, en una Valencia muy lejana... Pese a que hace años que no soy jugador de 'Magic' (y bastante más que no lo soy a nivel competitivo), el año 2002 será siempre especial para mí por ser, probablemente, mi mejor año como jugador de 'Magic', coronado por la oportunidad de participar, ni más ni menos, en el Pro Tour de Osaka. Mi historia como jugador de 'Magic' era relativamente breve. Empecé a jugar meses después de que el juego saliese a la venta, en 1993. Viví la gran sequía de Magic de navidades de 1994. Compré sobres a patadas, cambié cartas como un loco y participé en los primeros atisbos de campeonatos. Mi primer periplo magiquero duró un puñado de años y se interrumpió cuando la gran mayoría de gente que conocía fue abandonando el juego. Años después, volví a 'Magic' con el objetivo de enrolarme en uno de los equipos de jugadores más peculiares que ha conocido este juego, el Nos Morimos Mucho Marcianos Team (o NMMMT). En aquel momento el nombre parecía algo grandioso, os lo aseguro. Mi vuelta coincidió también con la llegada masiva de Internet y, antes de darme cuenta, había montado una página dedicada al 'Magic'. Un día cualquiera en el protoblog de Magic Culpable y Perdedor Culpable y Perdedor se convirtió durante un puñado de años en una web de referencia. Había cotilleos y cachondeo, algo de espíritu periodístico de verdad (cosa poco habitual en la fecha en los “medios especializados” del juego) y, sobre todo, mucha complicidad con el lector. En una época en la que el canal español de IRC de 'Magic' era el equivalente al Twitter actual, la web supuso una pequeña revolución. Por aquella época clasificarse para un Pro Tour dependía de ganar un clasificatorio, Pro Tour Qualifier o PTQ. Eran campeonatos abiertos que se celebraban por temporadas y, normalmente repartidos por diversas ciudades (aunque solían repetir Madrid y Barcelona casi siempre). Por aquel entonces, no todo el mundo estaba dispuesto a viajar lejos de su ciudad para disputar un campeonato, así que, al final, en cada PTQ era fácil encontrarte con madrileños, catalanes, valencianos, alicantinos o granadinos dispuesos a recorrer cientos de kilómetros para jugar. En esa especie de comunidad había de todo: campeones de España, gente que se solía clasificar habitualmente para Pro Tours (conocidos como pros), jugadores que, al menos, estaban casi siempre en la pomada en el top 8 de los PTQs aunque acabase cayendo en las rondas eliminatorias (conocidos como protillos) y comparsas a los que nos gusta aprovechar cualquier excusa para viajar con los amigos y echar unas partidas. Ganar un PTQ no era tarea fácil. En el mejor de los casos, suponía superar seis rondas de torneo en formato suizo, quedar entre los ochos primeros y superar todas las rondas eliminatorias hasta ganar la final. En el peor, lo mismo con ocho rondas de suizo en un larguísimo torneo en el que estaban implicados un centenar largo de participantes. El factor lejanía influía definivamente. Un PTQ en Madrid, Barcelona o Valencia siempre contaba con una amplia participación y la asistencia de los mejores jugadores españoles. A uno en Barakaldo o Vigo podían acudir 35 o 40 jugadores locales. Japón, allá vamos Jugando en el Pro Tour Osaka 2002. Pese a ser un jugador desconocido, mi camisa llamó la atención al fotógrafo que cubría el evento A finales de 2001 me hice con la primera plaza del Clasificatorio para el Pro Tour que tendría lugar en Osaka el año siguiente. Tenía 25 años y llevaba un tiempo cosechando resultados no espectaculares pero sí consistentes. Había trabajado los mazos dominantes del formato que se jugaba (el hoy fenecido formato extendido) y gozaba de cierta popularidad (que no reputación) en el mundillo gracias a mi web. 'Magic' era una parte importante de mi vida y tenía muchos y muy buenos amigos gracias al juego (la mayoría lo siguen siendo, aún hoy). El Pro Tour se jugaría en marzo de 2002. Ganar el PTQ te garantizaba invitación para jugar y el vuelo pagado por la editorial que distribuía (y distribuye) 'Magic' en España. El resto se lo tenía que costear uno mismo. Por delante quedaban varios meses en los que jugar, jugar y jugar. El formato del PT Osaka sería Construido de Ciclo de Odisea, es decir, compuesto por ampliaciones recién editadas, y sobre el que no había metagame o entorno de arquetipos de mazos competitivos conocido. Íbamos a ciegas y tocaba construir tus propios mazos desde cero, algo realmente difícil. Un "feature match", la manera de la era pre Twitch de cubrir enfrentamientos destacados en un Pro Tour Me pasé meses y meses probando distintos prototipos de mazos que consideraba viables. Jugué y jugué en mi tienda especializada de cabecera, a todas horas. Jugué con amigos que se prestaron generosamente a testear conmigo y miré, remiré y sopesé cartas. Cuando llegó el momento de hacer la maleta, tenía un montón de dudas y dos o tres candidatas reales a ser la baraja que llevaría en el torneo más importante de mi vida como jugador de Magic. España contaba con seis plazas de PTQ para el Pro Tour de Osaka. La honrilla nacional la defenderíamos el vigente campeón de España de 'Magic', Andres Ortega, un madrileño que contaba por aquella época con tan solo 18 años, el valenciano Paco Llopis, ex campeón de España y uno de los jugadores más talentosos (también uno de los más alocados) que ha visto Magic, un protillo madrileño, Omar Álvarez Leoni, y otro catalán, Paco Martín. Completaba la troupe un servidor y un jugador gallego desconocido que obtuvo la plaza pero, inexplicablemente, decidió no acudir. La diferencia entre norteamericanos, suecos, japoneses, alemanes y franceses y el jugador medio español a nivel de preparación y rendimiento era abismal Este es el mazo con el que participé en el PT Osaka 2002 Tras una buena panzada de horas llegamos a Osaka. Era, por supuesto, mi primer viaje transoceánico y todo me parecía una aventura, incluso no poder pegar ojo a lo largo de las muchas horas de vuelo. Coincidir en el mismo avión con algunos de los mejores jugadores del mundo ya fue toda una novedad. Aterrizar en Japón hace quince años, en una época en la que ni Internet ni las costumbres viajeras de los españoles eran lo que son hoy, un sueño hecho realidad. El actual despliegue de cobertura en un Pro Tour está a años luz de la de hace quince años Seguramente os podéis imaginar cómo vivió caminar por Osaka un chaval de Valencia de 25 años antes de los smartphones, Facebook, Instagram y el 24/7 de conexión global. La fascinación de llegar a una ciudad en la que casi nadie habla inglés y todo era radicalmente diferente y emocionante supuso un chute de adrenalina que nos permitió ignorar el terrible jet lag durante días. Una intensa agenda de actividades nocturnas ayudó también en este aspecto. En 2002, lo máximo que había conseguido un español era el top 8 de valenciano Héctor Fuentes (actual jugador profesional de Hearthstone) en el Pro Tour de Chicago de 1999. Pasarían todavía años hasta que Antonio del Moral se erigiese como primer campeón español de un Pro Tour, en 2015. Durante muchos años, los jugadores españoles éramos la perita en dulce contra la que todo proplayer quería jugar, unos chavales divertidos y majetes que iban a los Pro Tours a recoger la camiseta acreditativa, irse de farra y hacer algo de turismo. El actual campeón mundial de MAgic, William Jensen, en el Pro Tour Osaka 2002 La diferencia entre norteamericanos, suecos, japoneses, alemanes y franceses y el jugador medio español a nivel de preparación y rendimiento era abismal. El protillo de aquí podía ascender a base de empeño y trabajo desde el nivel más casual a un cierto tono competitivo, pero el escalón final, el de dar la talla en los grandes eventos es algo que (salvo contadas excepciones) se ha tardado mucho en lograr en nuestro país. Tras hacer algo de turismo y recoger nuestras acreditaciones en el fastuoso World Trade Center de Osaka, velamos armas antes del primer día de campeonato, tras el cual solo los jugadores que superasen un determinado corte podrían jugar el segundo día como antesala al top 8 y posterior final. Hicimos los últimos ajustes y echamos las últimas partidas antes del gran día. Partida de Top 8 del Pro Tour Osaka. En la fase eliminatoria, cada mesa cuenta con su propio juez, el equivalente en Magic a un árbitro Para mí llegar al primer día de campeonato, con mi acreditación, mi camisa del equipo NMMMT (una camisa de boy-scout norteamericano serigrafiada con las siglas del equipo) y estar rodeado de tú a tú con campeones del mundo y profesionales de todas las nacionalidades, como el titán germano Kai Budde, el legendario Jon Finkel o mi ídolo, el maestro de los mazos rojos agresivos David Price, era como ir a jugar una pachanga y que en el otro equipo estén Messi y Cristiano Ronaldo. Emocionante pero, desde luego, también intimidante. No voy a entrar en detalles (los interesados podéis leer un reportaje detallado y algo chusco aquí) pero, en esencia, ninguno de los españoles pasó el corte del primer día, encabezando yo la Armada Española en la nada honrosa posición 171, con 9 puntos y tres partidas de seis ganadas.Como curiosidad, jugué (y perdí) en segunda ronda contra el actual campeón del mundo. El PT Osaka lo acabaría ganando el estadounidense Ken Ho con el que es considerado como uno de los peores mazos en ganar un Pro Tour en la historia de la competición, una variante del mazo azul-verde que jugué yo mismo. ¿Qué hace uno después de un Pro Tour en el que se ha llevado tan severo correctivo? En nuestro caso, cambiar todas nuestras cartas en castellano por equivalentes en japonés (a los nipones les parece el español tan exótico como a nosotros su idioma), comprar souvenirs, salir de fiesta por los garitos más variopintos e intentar ligar. La zona de actividades paralelas del Pro Tour, donde se jugaban otros campeonatos y se podía seguir el evento Mi despertar del sueño del Pro Tour tuvo lugar una Nit del Foc a las 4:30 de la mañana hora española, bajando de un autobús que me había dejado en casa después de más de 20 horas de vuelta a casa desde Osaka y habiendo perdido un vuelo Barcelona-Valencia que convirtió en suplicio lo que tenía que ser solo un trámite. Pese a que lo seguí intentando, nunca volví a participar en un Pro Tour. Mi despedida del 'Magic' competitivo tuvo lugar en el Gran Prix Bilbao 2005, donde conseguí hacer top 64 en un campeonato de cerca de un millar de personas. Los pro points que había acumulado impidieron que accediese a premios en metálico. En aquel momento me dio igual, y ahora también. En los últimos años, 'Magic' se ha convertido (aún más) en un espectacular gigante que requiere una cantidad de tiempo y dedicación (sin garantía de resultados) de los que no dispongo, por no hablar de que mi mojo parece no estar ahí y el juego, que me sigue pareciendo el mejor de de las últimas tres décadas, no es lo mismo para mí sin el factor competitivo. Quedan, eso sí, los recuerdos, las batallitas, los amigos y una carta de unas muchachas japonesas excusándose por no poder salir a bailar con sus nuevos amigos españoles. También te recomendamos Una mesa de juego para 'Dungeons & Dragons' con un 4K táctil y smart TV: si no existe la mesa ideal, constrúyetela Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? Soy un friki de los juegos de rol y he conseguido dedicarme a ello en un colegio - La noticia Fui a Japón a un campeonato de 'Magic' en su edad de oro y acabó siendo una de las experiencias de mi vida fue publicada originalmente en Xataka por Álex Serrano .

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