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San Alberto Petrobras

Hay gente que está intentando arreglar los comentarios de Internet

Mujer con un portátil

Javier trabajó durante algún tiempo en un medio digital español y recuerda cómo en su primer día el que sería su jefe le advirtió sobre los comentarios de aquello que publicara: "No los leas, en serio, te deprimirás". Esta anécdota no tiene valor de norma, pero sí de tendencia. Cada vez son más las webs que restringen la participación sobre sus contenidos, mientras las conversaciones (y los problemas que a veces conllevan) se desplazan a las plataformas sociales. La conversación en internet se polariza y a la vez se difumina, mientras algunos proyectos tratan de recuperar la mejor esencia de la web social.

Habitualmente una web se plantea el cierre de comentarios por actitudes incívicas, escasez de recursos o por creer que las conversaciones ya solo tienen lugar en redes sociales

Cuando un medio o una web cualquiera se plantea cerrar los comentarios normalmente lo hace atendiendo a tres criterios: participación incívica con posibles problemas éticos, estéticos o legales; escasez de recursos para moderarla; y el convencimiento de que las conversaciones relevantes sobre su contenido tienen lugar en las redes sociales y no merece la pena mantener un espacio de comentarios que obliga a afrontar los riesgos y costes que resumen los anteriores criterios.

En España cualquier titular de una página web es responsable de aquello que se publica en ella, de conformidad con la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información. Efrén Santos, socio-abogado de ICEF Consultores explica que "se le aplicará la teoría del conocimiento efectivo respecto a intervenciones que puedan resultar vejatorias, injuriosas o incitadoras porque ha permitido su publicación". La necesidad de evitar estos problemas explica la externalización de la gestión de grandes volúmenes de comentarios a empresas como Interactora, que audita la participación en El País o El Mundo, por ejemplo.

La autogestión en Forocoches

Alejandro Marín ha resuelto de otro modo los problemas aparejados a mantener uno de los foros más grandes del mundo y Forocoches en gran parte se autogestiona en cuanto a la moderación gracias a la tecnología: "Lo más importante para un sistema escalable y de alto tráfico es limitar quién puede escribir comentarios (lo ideal es un sistema de registro controlado), tener una masa de usuarios que notifique casos problemáticos para poder automatizar procesos y aplicar filtros que permitan controles en tiempo real", explica.

En ese esquema es básica la percepción de valor de la cuenta. Como solo se puede acceder mediante invitación, los usuarios se lo piensan dos veces a la hora de escribir algo que pueda promover los reportes de otros miembros de la plataforma y su expulsión. Un algoritmo analiza el número de denuncias sobre una cuenta, el comportamiento de ese usuario, quién le reporta, etc y es el encargado de determinar si se borra un mensaje, todo un tema o incluso se bloquea la participación del autor. Todo de forma automática, trabajando sobre 120.000 mensajes diarios y 740.000 usuarios registrados.

Forocoches Forocoches es un entorno prácticamente autogestionado

Gracias a esos controles, el número de incidencias generadas por los comentarios es muy bajo y las que se producen se detectan generalmente muy rápido, según cuenta Marín. Si procede, "cuando alguno se pasa o se salta los controles, se colabora directamente con las fuerzas de seguridad para facilitar información o datos necesarios que ayuden a localizar al responsable".

El valor de comentar en el Washington Post

La tecnología es igualmente la apuesta clave en el Washington Post después de que Jeff Bezos lo comprara en 2013. Greg Barber, director de Producto de Redacción, está al cargo de la mejora constante del espacio de participación para los lectores, que ha tomado aún más importancia en el viraje hacia las suscripciones. "Más de la mitad de la gente que comenta está suscrita al periódico", cuenta. Se trata de usuarios que pagan por acceder no solo a un diario en el que confían, sino también por leer o participar en un intercambio de opiniones relevantes con otros sobre los temas que les interesan.

El Washington Post prefiere dedicar a sus moderadores de plantilla a seleccionar las mejores intervenciones de los lectores e interactuar con ellos

Esa propuesta de valor complementaria a partir de los comentarios de los lectores se refina constantemente a través de aplicaciones creadas de forma interna. Barber pone como ejemplo ModBot, una reciente tecnología de moderación basada en inteligencia artificial que se ocupa de eliminar automáticamente comentarios que violan la normativa del diario. De esa forma los moderadores humanos pueden dedicar tiempo a interactuar con los lectores.

La labor de esas personas consiste sobre todo en poner en valor las mejores contribuciones y obtener valor para la redacción de sus intervenciones. "Los suscriptores del Post son además grandes lectores de comentarios, hemos visto que quienes comentan y quienes prestan atención a las intervenciones tienden a estar entre los usuarios más fieles de la web", comenta Barber. Para complementar su trabajo, el periódico dispone de un servicio 24 horas / 7 días para revisar un millón de comentarios al mes, supervisado por los moderadores de plantilla.

El proyecto Coral

Además, Barber fue el representante del Washington Post en el proyecto Coral, una colaboración con The New York Times y Mozilla financiada por Knight Foundation, que tenía como objetivo crear nuevas herramientas de libre uso para fomentar en los medios la participación de sus lectores. Fruto de ese trabajo surgieron dos aplicaciones: Talk, una plataforma de comentarios; y Ask, un creador de formularios para recopilar datos e impresiones de los usuarios.

"Esa colaboración terminó en junio de 2017 y el equipo de ese proyecto sigue trabajando como parte de Mozilla", explica Barber. El Post actualmente usa Talk para acoger los comentarios de sus lectores y las métricas han mejorado desde su implantación: "La audiencia que comenta está aumentando y el tiempo que pasa en el periódico también. El gran reto ahora es hacer escalable la interacción con los usuarios".Comentar en internet

Leer antes de comentar en NRKBeta

Una de las soluciones más imaginativas para depurar la participación online llega de Noruega. NRKBeta, web sobre tecnología de la radiotelevisión pública noruega, introdujo en 2017 en algunas noticias un breve test que los usuarios que deseen comentar deben rellenar, para garantizar que han leído el artículo sobre el que pretenden opinar.

"Pensamos que debíamos hacer nuestra parte e intentar asegurarnos de que la gente está en la misma página antes de que comenten", explicaba a NiemanLab Ståle Grut, uno de los artífices de la idea. Marius Arnesen, editor de la web, añadía por su parte que "tratamos de establecer un terreno común para el debate. Si vas a opinar sobre algo, es importante saber qué está en el artículo y qué no".

La participación "significativa" en Facebook

El enésimo cambio en el algoritmo de Facebook ha traído un nuevo paradigma en cuanto a qué es lo que la plataforma valora más en cuanto a señal de valor de un contenido y por tanto influye en que sea visto o no por más personas. Si antes era cuántas veces se comparte algo, ahora es el número de comentarios que suscita. Es lo que la red social denomina participación 'significativa'.

Este giro pone en valor de nuevo la conversación en Facebook, por encima del mero hecho de compartir algo o pulsar en "me gusta". La red social permite desde hace años que cualquier web pueda incorporar su sistema de comentarios. Medios como BuzzFeed han usado siempre esta posibilidad, bajo la premisa de que es más sencillo que alguien utilice su identidad preexistente en esa red social para comentar frente a la necesidad de realizar un registro individual en cualquier página. Eso supone dejar la participación en cualquier web en manos de esa plataforma, con el riesgo que implica si ese sistema deja de mantenerse.

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La noticia

Hay gente que está intentando arreglar los comentarios de Internet

fue publicada originalmente en

Xataka

por
José Manuel Rodríguez

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‘Counterpart’ es la mejor serie de espías del año… y posiblemente también la mejor de ciencia-ficción

El estreno de 'Counterpart' hace unos meses nos permitió echar un primer vistazo a una serie que prometía unir con una sutilidad y un buen gusto no demasiado habitual en un medio tan dado a las metáforas fantastique a machetazos (sí, 'Westworld', te miro a ti) el cine de espías de la Guerra Fría y la ciencia-ficción de realidades paralelas. Finalizada la primera temporada, podemos decir que la misión no solo ha sido sobradamente cumplida, sino que ha lanzado a los espectadores una buena cantidad de alicientes extra. Por ejemplo, ha sabido construir sin necesidad de técnicas narrativas manidas un mundo consistente y con reglas muy concisas. Es cierto que, tras los primeros compases de la serie, en los que J.K. Simmons llevaba a cabo un monótono y críptico trabajo de oficina, preveíamos una distopía crítica con la cotidianeidad gris de la sociedad actual. Y finalmente la cosa ha ido por otro lado. Pero al hacerlo, ha profundizado en un universo mucho más emocionante: el de una realidad dividida en dos, lo que propicia una metáfora política y otra humana. Ojo: spoilers a partir de aquí. La política está muy clara, hasta el punto que el referente real es significativo: la acción se ambienta en un Berlín intemporal, que por la tecnología reconocemos como actual, pero que los creadores de la serie se cuidan de detalles modernos. La metáfora del Muro y la Guerra Fría es obvia: dos realidades divergentes en un mismo espacio físico. Las historias que hemos oído a menudo de familias berlinesas que de la noche a la mañana se vieron seccionadas, quedando divididas a ambos lados del Muro, tienen aquí un claro paralelismo con los dos mundos en los que se divide la realidad. A lo largo de esta primera temporada hemos recibido datos específicos acerca de esas dos dimensiones que se apuntaban en los primeros capítulos: a finales de los ochenta (¡cómo no!) la realidad se partió en dos. En principio transcurrían paralelas, pero pronto comienzan a divergir: en 1996 una gripe mata al 7% de la población global de uno de los dos mundos, y ellos sospechan que nosotros podemos haber tenido algo que ver con la plaga. La existencia de los dos mundos sigue siendo secreta, aunque el espionaje y el contraespionaje están a la orden del día. La parte humana está íntimamente relacionada con la política (¡como pasa siempre con las buenas metáforas políticas!), porque 'Counterpart', aparte de evocar una parte de nuestra historia que no está tan ideológicamente enterrada como nos gustaría, habla de la dualidad que anida en cualquier ser humano. Y lo hace a través de su protagonista, por supuesto que sí: apocado oficinista en un mundo, implacable espía en otro. Cuando las circunstancias argumentales les obligan a intercambiar sus lugares, 'Counterpart' plantea una intriga de espionaje acentuada por la personalidad de su(s) héroe(s). Pero el personaje de JK Simmons es solo uno de los duplicados, que abundan desplegados en los dos mundos, y en muy diversas circunstancias. Por ejemplo, 'Counterpart' se las arregla para hacernos creer que la mujer del protagonista (espía avezada en un mundo, en coma por un accidente en otro) viven un paralelismo similar al suyo, y nada más lejos de la realidad. Una asesina a sueldo (un auténtico caramelo para Sara Serraiocco) tiene que matarse a sí misma, lo que le ocasionará innumerables conflictos. Y la mejor trama de todas: en uno de los mundos se educa a niños desde pequeños (en organizaciones que también recuerdan a lo peor de la Europa del Este de la Guerra Fría) para que sustituyan a sus contrapartidas en el otro mundo. Así sucederá con uno de los personajes más interesantes de la intriga, interpretada por Nazanin Boniadi, de la que descubriremos que siendo niña tuvo que soportar que le partieran las dos piernas para tener la misma lesión que su reflejo en el otro mundo, a quien le tocaba sustituir. Es buena, pero... ¿es la mejor? ¿Es posible que la mejor serie de ciencia-ficción del año haya llegado de tapadillo y sin hacer apenas ruido? ¿Es posible que supere la grandilocuencia de 'Westworld', la catarata de colorines de 'Altered Carbon' o el sugestivo cambio de tercio en una franquicia histórica, de 'Star Trek Discovery'? Es complicado hablar en absolutos y comparar series que a menudo no tienen mucho que ver entre si: la ampulosidad propia de la space opera de Star Trek choca con la sobriedad expresiva de esta, y por otra parte... ¿es ciencia-ficción 'Stranger Things'?. Pero lo que está claro es que 'Counterpart' está en los puestos más altos de la lista. A nivel discursivo, de hecho, no tiene rival. No hay más que compararla con la otra gran serie de ciencia-ficción metafísica del momento, 'Westworld', a la que solo le falta poner en letras mayúsculas de neón su mensaje acerca de "qué es lo que nos hace humanos". 'Counterpart' habla de eso también, pero como la propia trama que la vertebra, no toma el camino más corto, sino el más alambicado: gracias a la división en dos mundos, 'Counterpart' podría plantear simplemente una división de la esencia humana en dos, a lo Jekyll y Hyde, del mismo modo que en 'Westworld' hay seres artificiales y humanos auténticos. Es decir, podríamos tener un mensaje de "un ser humano consta de dos personalidades opuestas, y esto es lo que pasa cuando se enfrentan", pero 'Counterpart' opta por una solución mucho más inteligente, ya que cada una de esas personalidades... tiene su propia personalidad. La segunda mitad de esta primera temporada explora las complejidades de esa dualidad, cuando vemos que estamos ante algo más complejo que un Howard "bueno" y un Howard "malo". Esto se contagia al resto de los personajes, que entran (junto a sus dobles) en una zona gris muy difícil de acotar. La comparación con 'Westworld' es pertinente, y pese a que la factura técnica de la serie original de HBO ('Counterpart' es originariamente de Starz) es incomparable con 'Counterpart' (aunque ésta tampoco lo pretende: su registro visual es el de la discreción y la aparición de lo extraordinario entre el asfalto gris de la ciudad), el mensaje de la serie producida por Jonathan Nolan es más de brocha gorda. Códigos binarios, seres artificiales o humanos, el enfrentamiento entre ambos y poco más. Quizás en estos términos la serie más comparable a 'Counterpart' sea 'The Handmaid's Tale': la complejidad de su propuesta, completamente alejada de planteamientos duales, corre paralela a su cuidada puesta en escena, que también como la serie de Starz hace buen uso de un empleo inteligente de la iluminación y el diseño de producción. Ambas, también, usan un código de la ciencia-ficción sencillo y sin estridencias, alejado de los excesos de fantasía para plantear mundos creíbles y realistas. La ciencia-ficción en ambos casos es un telón de fondo, no un soporte argumental, sutilmente camuflado de dama costumbrista en un caso y de ficción de espionaje político en otro. En un panorama tan fértil y estimulante como el de la ciencia-ficción televisiva actual, es complicado elegir una serie que poner en cabeza. 'Counterpart' es una de las mejores del momento gracias a su espectacular trabajo interpretativo, sus sutilidades visuales y su dosificación del argumento. También sin duda, y está claro que es lo que la hace especial, la que lo consigue con menos estridencias. No sabemos si será la mejor, pero desde luego sí la más elegante. También te recomendamos 'Counterpart', realidades desdobladas en una de las mejores piezas de ciencia-ficción televisiva del momento 'Real humans', el 'Blade Runner' que vino de Suecia Conoce a los principales roles, campeones y habilidades en League of Legends - La noticia 'Counterpart' es la mejor serie de espías del año... y posiblemente también la mejor de ciencia-ficción fue publicada originalmente en Xataka por John Tones .