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San Alberto Petrobras

Cómo dejar de ser un paquete al ‘Overwatch’ y otros FPS multijugador: hablamos con tres profesionales de los eSports

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Jugar al 'Overwatch' o al 'Battelfield 1' online es un ejercicio de autocontrol, sobre todo cuando por más que uno lo intenta no logra mejorar demasiado en estos y otros muchos juegos. Parece que alguien siempre tiene más puntería, es más rápido e incluso te ve (o te oye) llegar antes de que tú te des cuenta de lo que está pasando.

Lo que es cierto con estos juegos es válido también para otros muchos títulos, sean FPS o de estrategia, y uno llega a preguntarse si el problema no estará tanto en su forma de jugar, sino en cómo juega a nivel hardware. ¿Influye un mejor monitor, gráfica, ratón, auriculares o conexión a internet? ¿Realmente podemos ser mejores invirtiendo en estos elementos? Varios gamers profesionales nos lo aclaran.

¿Cómo juegan los gamers profesionales?

El mercado de los PCs orientados a los videojuegos parece estar viviendo una segunda juventud en los últimos tiempos. Ocurre desde luego en el segmento de los portátiles gaming que ahora son casi comparables a los PCs más potentes gracias a la llegada de las NVIDIA GeForce GTX 10×0, pero es que el sector de los componentes y periféricos también está más movido que nunca.

Gamers De izquierda a derecha, Lastwolf, Jandro, y LinePro.

Parte de esa fiebre por todo lo que rodea al hardware dedicado al gaming la tenemos en el éxito arrollador de los eSports, una disciplina que ha transformado ese sector —muestra de ello es nuestra publicación especializada, Xataka eSports—, profesionalizándolo y haciendo que para muchos jugones haya opciones de que su afición se convierta también en algo con lo que ganarse la vida.

Para llegar a tal objetivo, no obstante, es necesario tener un nivel en estos juegos al que pocos pueden llegar. Es evidente que la práctica en esos juegos es la verdadera clave, pero ¿pueden mejores componentes influir en el resultado final?

Para responder a esta pregunta hemos contactado con tres profesionales del mundo de los eSports: André "Lastwolf" Costa (@LastwolfLoL, League of Legends, Movistar Riders), Alejandro "Jandro" Fernández-Valdés (@jandrofvp, League of Legends, Movistar Riders) y Ivaylo "LinePro" Krasimirov Kolev (@ivo_kk, Overwatch, Laser Kittenz), que han ido desgranándonos qué componentes son los más importantes según su opinión.

Recordad que para estos profesionales el objetivo no es el de obtener la mejor experiencia visual posible, sino la que proporcione la máxima fluidez para esas sesiones de gaming en las que "más bonito no es mejor".

Tarjeta gráfica: lo importante no es la resolución

Uno de los primeros componentes en los que uno piensa al tratar de mejorar su equipo de gaming y mejorar su propia experiencia al jugar es la tarjeta gráfica, que es la que permite que los títulos se muestren a mejores o peores resoluciones y con mejor o peor fluidez.

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Aquí hay factores clave como la resolución a la que jugamos, el nivel de detalle y, claro, la tasa de fotogramas por segundo que obtenemos. Cuando aumentamos resolución y nivel detalle solemos tener como desventaja el hecho de que se reduce la tasa de FPS, algo que perjudica la fluidez durante el juego.

Para Lastwolf la gráfica es importante porque "tanto los FPS como los gráficos , siempre vas a necesitar una tasa de FPS alta, mientras que el tema del detalle gráfico depende más de a qué juegos estás jugando". Jandro coincidía e indicaba que "una gráfica potente te permite tener una calidad gráfica óptima sin que se resientan los FPS".

Para LinePro la elección de tarjeta gráfica que uno compre depende del tipo de juego al que quiera jugar. Aunque obviamente cuanto más mejor, también revelaba algo curioso: "yo personalmente juego siempre con los gráficos en bajo [nivel de detalle], así consigo siempre el máximo de FPS y evito detalles del juego que solo pueden distraer la vista a la hora de jugar".

Esa opción permite además ahorrar en tu presupuesto, porque si no necesitas un gran nivel de detalle podrás acudir a soluciones algo más asequibles sin perder fluidez en el juego. Además, si puedes sacrificar nivel de detalle ganarás en FPS, algo importante precisamente ahora que hablamos de otro apartado muy relevante en este ámbito.

Monitores, ni ultrapanorámicos ni curvos

Las últimas tendencias en cuanto a monitores dedicados al gaming los separan en varias franjas en las que entran en juego características como su soporte de frecuencias elevadas, de tecnologías como AMD FreeSync o NVIDIA G-Sync o de las resoluciones y formatos (ultrapanorámicos, curvos) que han hecho que aquí los aficionados a los videojuegos en el PC tengan un amplio margen de maniobra.

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Para nuestros protagonistas la elección de un monitor debe estar completamente orientada a las altas frecuencias, sin más. Lastwolf comentaba que "no me gustan nada los monitores curvos", mientras que Jandro coincidía una vez más: "Lo único verdaderamente importante es que sea una pantalla de 144Hz, lo demás está más relacionado con gustos propios, sobre todo en lo referente a resolución".

LinePro lo tenía aún más claro, y de hecho descartaba temas como la resolución porque según él "jugar en 4k competitivo es una tontería". Para él la diferencia está en esa frecuencia de refresco:

El monitor gaming que necesitas para jugar tiene que ser un monitor plano, de 24 pulgadas y de 144hz. Más de 24 pulgadas es una pantalla muy grande y cansa mucho la vista, y los 144hz son 100% necesarios para alguien que quiera dedicarse a esto profesionalmente. La mayor diferencia a la hora de jugar no la vais a encontrar ni en el raton ni en el teclado ni en los cascos ni en ningún otro lugar. No hay nada que se note más que pasar de 60hz a 144hz. La diferencia es abismal.

Todos ellos descartaron también esa tendencia a los monitores ultrapanorámicos, que no parecen aportar ventaja competitiva alguna. En todo caso imponen más trabajo a la gráfica y al procesador, puesto que hay que mostrar más información en el mismo tiempo. Los monitores curvos tampoco aportan nada a ese juego competitivo según estos profesionales, que en ningún momento comentaron si ese juego 4K en el que tanto insisten muchos fabricantes de gráficas es relevante.

Samsung El monitor ultrapanorámico de 49 pulgadas Samsung CHG90 es absolutamente impresionante, pero puede que no sea la mejor opción para sesiones de gaming más… "competitivas", o al menos eso indican nuestros expertos.

De hecho la norma parece clara: en muchos títulos se juega a 1080p porque lo que se busca es fluidez máxima, y precisamente en ese sentido la capacidad de contar con un monitor con soporte de 144Hz marca la diferencia.

En este mismo ámbito quisimos preguntar a nuestros protagonistas por la importancia de las tecnologías FreeSync y G-Sync, y tampoco la consideraban crucial. Como explicaba Jandro, "básicamente te permiten sacar auténtico provecho a la calidad de tu monitor para que la gráfica se resienta menos", y ni LastWolf ni LinePro apreciaban diferencias al usar o no usar dichas características.

El procesador ayuda mucho, pero el overclocking está sobrevalorado

Aunque son las tarjetas gráficas las encargadas de hacer buena parte del trabajo en los juegos, el procesador sigue siendo esencial en este ámbito, sobre todo porque tener un procesador potente ayuda a obtener mayores tasas de FPS (fotogramas por segundo).

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Ni LastWolf ni Jandro se pronunciaron al respecto, pero LinePro indicaba que "es muy importante tener un buen procesador para poder llegar a los máximos FPS posible", y aunque reconocía no ser un gran experto en estos componentes, sí que explicaba que nunca había hecho overclocking.

La práctica de forzar la frecuencia del procesador —algo que los fabricantes cada vez ponen más fácilno parece muy popular al menos entre nuestros protagonistas, porque ninguno de ellos mencionó que esa opción añadiera mejoras realmente relevantes. Aunque puede ser interesante para sacar más provecho de nuestro micro, también puede requerir —si queremos exprimir al máximo esa capacidad— sistemas de refrigeración especiales que aumentan el coste final del equipo.

Teclado, cuestión de gustos, pero los mecánicos se imponen

Los teclados gaming que nos venden los grandes fabricantes de periféricos en este segmento se suelen caracterizar por el uso de interruptores mecánicos (los Cherry MX en sus distintas variantes siguen siendo la referencia para muchos) y por otras características como el soporte de macros o el soporte del llamado key rollover (anti-ghosting), que permite medir cuántas pulsaciones de teclas se pueden registrar a la vez sin que la pulsación de la primera "haga desaparecer" las de las siguientes pulsaciones.

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Laswolf nos comentaba cómo él tiene claro que entre tanas opciones "los teclados mecánicos con cable son obligatorios para jugadores profesionales, ya que los teclados inalámbricos tienen más latencia comparados con los que van por cable".

Jandro de hecho destacaba que "Nadie usa teclados inalámbricos porque en general dan muchos problemas y suelen responder peor. Los teclados mecánicos se notan ya que la respuesta es más rápida". LinePro también iba en esa línea, y afirmaba que "tan solo puedo recomendar un teclado mecánico porque la diferencia se nota". En cuestión de tipos de interruptor "la cosa ya depende de lo que busque cada uno".

El soporte anti-ghosting, apuntaba además Lastwolf, es también crucial para los jugadores profesional, ya que si esas pulsaciones no se registran "te pueden costar la partida".

No escatiméis en el ratón

Es otro de los puntos clave para nuestras sesiones de gaming, y como en el resto de los casos se ha desarrollado toda una industria alrededor de los ratones, que ofrecen distintas resoluciones, tipos de sensores, números de botones o sistemas de pesos para adaptarlos a cada jugador de forma aún más personalizada.

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En los juegos de estrategia como League of Legends, nos comentaba Lastwolf, "no necesitas más de dos botones, y los pesos y resolución dependen de cada uno". Este jugador no está convencido de que los sistemas de pesos aporten una diferencia fundamental, por ejemplo.

Eso sí, "como en el caso de los teclados", destacaba, "los ratones con cable son obligatorios, ya que son más rápidos que los inalámbricos y nunca tendrás que preocuparte por si el ratón se queda sin batería". Jandro insistía en este punto también y afirmaba rotundamente que "nadie usa periféricos inalámbricos para competir", añadiendo que "lo demás es mucho a gusto del consumidor dentro de la gama gaming".

LinePro se extendía en su respuesta porque "el ratón lo considero lo segundo más importante después del monitor". Aunque el sistema de pesos no es imprescindible —"si lo incluye, eso sí, mejor"—, sí nos hablaba de cómo los botones pueden ser muy útiles para macros preconfiguradas. Por ejemplo, él usa 2 en Overwatch, "uno para activar el micrófono y el otro para el golpe cuerpo a cuerpo".

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Aquí este jugador profesional de Overwatch iba más allá con sus consejos y además de recomendar un ratón con cable —aunque reconoce que a veces juega con uno inalámbrico porque el cable le suele molestar— apunta a un periférico adicional: un mouse bungee, un pequeño dispositivo que sujeta bien el cable para que no esté dando tirones.

También quisimos preguntar a nuestros expertos sobre las alfombrillas, que teóricamente garantizan mejor deslizamiento y precisión para ese periférico. Para Lastwolf las alfombrillas "aportan mayor confort a la hora de mover el ratón, obviamente el tejido influye en cómo se mueve el ratón, pero al final todo es cuestión de preferencias personales".

Jandro también apoyaba el uso de una "alfombrilla especializada" y no acudir al tradicional "apoyo del ratón en una hoja de papel", mientras que LinePro comentaba que para él no solo es necesaria, sino que hay que elegir "la más grande posible". Aquí también apuntaba detalles peculiares, como que "los bordes estén tejidos porque si no siempre acabas abriendo la alfombrilla en dos por el borde porque está rozando con tu muñeca".

La sensibilidad del ratón, factor muy personal

También relacionado con el ratón está la sensibilidad del mismo, con dispositivos que permiten un amplio rango de resoluciones que pueden resultar confusas para los usuarios.

Lastwolf, jugador de LoL, explicaba que para él la sensibilidad es una cuestión personal, y él usa 1800DPI en este juego pero indica que "en los FPS la gente usa menores DPI, pero todo depende de a lo que estés acostumbrado. Jandro explicaba que "la sensibilidad adecuada te la da tu capacidad de reacción mano-ojo y depende completamente del jugador, pero es vital".

Por su parte LinePro explicaba que la sensibilidad "depende del juego al que juegues. En un shooter necesitas la sensibilidad algo más baja. Yo recomendaría que esté siempre entre 400 y 800 PDI". Pero de nuevo incidía en ese factor tan personal, sobre el cual añadía otra apreciación interesante:

No hay sensibilidad adecuada, es la que mejor se ajuste a ti y con la que más cómodo te sientas. Lo importante es que no saltes píxeles. Lo que quiero decir con esto es que, si tu sensibilidad es más alta de lo que debe ser, cuando gires de un lado a otro, el ratón va a saltarse algunos píxeles los cuales serán imposibles de apuntar, y lo importante es que no ocurra eso para que tengas la máxima precisión posible.

Hay diversos tutoriales en YouTube para juegos específicos — entre los FPS destacan por ejemplo PUBG, CSGO, Overwatch, 'Battlefield 1'— que permiten ayudar a configurar esa sensibilidad de la forma más adecuada para cada uno, pero como explicaba en ese vídeo "general" que mostramos realizado por 'No Aim No Gain', lo importante es que es estemos a gusto con esa sensibilidad.

Auriculares: cuando uno es capaz de jugar "a ciegas"

Hay ciertos tipos de juego en los que el sonido del juego aporta mucho más que un mero acompañamiento aditivo con música o efectos. En juegos de estrategia como League of Legends los efectos de sonido pueden no ser tan relevantes —pero sí ayudan, desde luego—, pero en FPS como 'CSGO', 'Overwatch' o 'Battlefield 1' uno casi puede jugar a ciegas si cuenta con unos buenos auriculares.

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Es por esa razón por la que solo quisimos preguntarle a LinePro por este apartado, y nos confirmó esa apreciación. "Para mí es importante tener un buen sonido. La mayoría de la gente no le da un buen uso, pero para jugadores que vienen de Counter Strike pueden literalmente jugar solo con el sonido".

De hecho LinePro, que también juega a LoL, explicaba cómo unos buenos auriculares también son muy útiles en ese juego, y que características extras como el soporte de emulación 7.1 permite también diferenciar mejor los canales de sonido y de dónde provienen esos efectos para anticiparse a la acción.

Conclusiones: todo ayuda, pero lo importante es el jugador

Estas entrevistas con jugadores profesionales han dejado claro que lo que venden los fabricantes de componentes de gaming y lo que realmente importa para lograr ventajas competitivas en el gaming puede ser muy distinto. De hecho sorprende ver cómo tendencias como los monitores ultrapanorámicos, las resoluciones 4K o prácticas como el overclocking son muy poco importantes para los expertos que hemos consultado.

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De hecho las conclusiones en la elección de componentes apuntan a componentes que a menudo no tienen que ser lo más de lo más. Un buen monitor plano con soporte 144Hz, un buen ratón y teclado (con cable) y una tarjeta gráfica decente (pero no necesariamente la más ambiciosa del mercado) son más que suficientes si nos acostumbramos a jugar a 1080p y sacamos partido de una tasa relativamente alta de FPS. Mucho más importante que la resolución (jugar a 4K) es la fluidez, y es ahí donde el soporte de frecuencias 144Hz parece para estos gamers profesionales clave absoluta.

Eso también nos permite destacar que frente a esa búsqueda de la fluidez máxima está, por supuesto, la búsqueda de la experiencia visual más llamativa y atractiva posible. Puede que jugar en 4K en un monitor ultrapanorámico y curvo de 49 pulgadas no sea lo óptimo para estos gamers, pero desde luego la sensación de inmersión puede ser también mayor y más impactante.

Lo importante, como siempre, es que el que juega esté a gusto, tanto si prefiere fluidez sacrificando "espectacularidad", como si prefiere esa experiencia tan llamativa que ofrecen esos periféricos de última hornada y en la que la calidad gráfica y el formato importa incluso más que el propio fondo.

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Hay además algunos elementos adicionales que no hemos mencionado pero que también pueden influir en esa experiencia de juego: los tipos de memoria para PCs y portátiles o incluso la propia conexión a internet (un ping bajo es clave en partidas online, por eso hay que tratar de conectarse siempre a servidores cercanos) son algunos de esos aspectos, pero la esencia del artículo se extiende también a esos campos.

De hecho mucho más destacable es comprobar que al final todos estos elementos, aunque puedan ayudar marginalmente a que juguemos mejor ("tengamos más opciones de ganar al rival", si queréis entenderlo así), son casi accesorios, porque lo importante, como dicen los propios gamers, es el jugador como tal. Practicar, practicar y practicar, o como indican en Reddit aprovechando el conocido meme, "git gud". Ya sabéis. A jugar.

En Xataka | Así son los PCs de sobremesa y portátiles gaming en 2017: jugar en 4K y a 144 Hz es el reto

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Cómo dejar de ser un paquete al 'Overwatch' y otros FPS multijugador: hablamos con tres profesionales de los eSports

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Javier Pastor

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Cuando cambiarle la piel a Windows estaba de moda

Cuando Windows 95 Windows 98 aparecieron en el mercado, lo hicieron con una interfaz de usuario simplona y limitada en su capacidad de personalización. Fue entonces cuando surgió WindowBlinds, una aplicación que apareció en 1999 que permitía cambiar el aspecto visual de Windows y que se convirtió en un éxito absoluto. Así se iniciaba una era de la personalización que aún hoy sigue mostrando sus maravillas. WindowBlinds como referente de una época dorada Como cuentan los responsables de Stardock, la empresa que desde el primer momento dominó el panorama del 'Windows Skinning', aquella versión de WindowBlinds estaba limitada por la memoria GDI de Windows 95, 98 y Me, que era de tan solo 128K. Eso hacía que utilizar la aplicación pudiera acabar ralentizando los ordenadores de aquellos usuarios o incluso hacer que fueran inestables. Aquello cambió con Windows 2000, que por fin planteaba una arquitectura gráfica distinta. 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